En el mes del Sagrado Corazón, alguna razón para comprender la pandemia «Porque es del interior, del corazón de los seres humanos, de donde provienen las cosas malas y son las que manchan» (Mc 7,21-23)
Fidalgo / 18 Giugno 2020

Estamos viviendo un fenómeno que nos ha convulsionado, por lo inesperado y desbordante. En algunos lugares se va saliendo de esta situación y en otros aún queda mucho por afrontar. Pero en todos lados, de alguna manera, todo ha quedado muy sacudido. En este sacudón de vidas y de estructuras, lo que aquí nos interesa resaltar son algunas actitudes que nos dan qué pensar, que nos invitan a buscar alguna razón que nos inspire más que los meros datos y desfiguraciones externas de nuestras realidades. Entender por qué, de algún modo, esta pandemia nos ha marcado, nos ha “manchado”. En muchos niveles, lo primero que se ha visto subvertido es el adentro y el afuera. Y ha sido así, ante todo, porque nos ha tomado de sorpresa. Es un fenómeno “externo” que, sin darnos cuenta, se nos impuso, se instaló de forma rápida y convulsionada en nuestro “adentro”, generando instintos de autodefensa. Aquí ya hay un primer elemento sintomático, que no podemos dejar pasar. Desde el lenguaje y de ciertas medidas, se enfrentó el tema con una carga diríamos bélica, se implementaron medidas de “lucha”, de “control”, de “encerramiento”, de “distanciamiento”, contra un “enemigo invisible”. Esta reacción debería profundizarse, porque…

Del Espíritu Santo en la teología a la teología del Espíritu Santo. Hacia una teología en y con el Espíritu Santo
Fidalgo / 29 Maggio 2020

      La experiencia de vivir según el espíritu de familia, de una época, de un grupo o comunidad es significativa y, en gran parte, determinante para nuestras existencias. Vivir dentro de ese hálito fundamental nos da sentido de pertenencia y nos ofrece ciertas seguridades. Sentirse parte de una cultura, dejar que su espíritu llene nuestras acciones y comportamientos, gustos, poesías y canciones, elecciones cotidianas que les dan sabor y sentido al diario vivir, eso sí que es respirar y dejarse llevar por algo más que una mera programación o impulso instintivo. Así pues, hacemos la experiencia de realizarnos en y con ese elemento, que no es fácilmente conceptulizable, pues es algo que sin más se le percibe, se lo vive, se siente su presencia y atracción, se disfruta su gusto, se valora su fuerza y se celebra su carga identitaria. Podríamos darle miles de nombres, con lo cual explicaríamos mucho, si bien sería mucho más lo que se nos escaparía de tales clasificaciones, porque la experiencia es más desbordante que la precisión de los conceptos. Algo así ha ocurrido con el Espíritu Santo, ese gran olvidado/desconocido, que sin embrago nunca ha estado ciertamente ausente. Lo que ha sucedido…

La teología entretejida de poesía y compromiso por la vida
Fidalgo / 19 Marzo 2020

      Se nos fue un hermano poeta liberador y, por sobre todo, creyente encarnado en la vida y en la historia. Celebramos con alegría sentida, con fe agradecida y desbordante, la pascua de Ernesto Cardenal (20.01.1926-01.03.2020). Suspendido a divinis por Juan Pablo II y restablecido hace un año por el papa Francisco, pudo sentirse confirmado por sus elecciones, a veces extremas pero nunca carentes de sapiencial profecía. Cabe recordar que también a su hermano de sangre, el sacerdote jesuita Fernando Cardenal (1934-2016), que fuera ministro de Educación, se le había prohibido ejercer cargos de gobierno. Persona multifacética que logró embellecer la vida con palabras y gestos, en la mejor escuela del maestro Jesús, peregrino y liberador. Quién puede olvidar aquel gesto suyo, estando de rodillas en aquel aeropuerto y recibiendo a cambio un regaño (04.03.1983). Dolor no tanto causado a una persona, que lo era, sino, como él mismo diría, a un pueblo y sus justas elecciones históricas. Porque el evangelio y la teología se amasan «ensuciándose las manos» en el compromiso concreto de la vida. Él mismo se reconoció «poeta, sacerdote y revolucionario», al ser reconocido con el Premio Iberoamericano de Poesía Reina Sofía (2012). En sus…

A proposito del festival di Sanremo: la musica è una “cattedra” di valori?
Fidalgo / 14 Febbraio 2020

    Al di là delle varie controversie che un festival come questo può risvegliare, l’importante è la musica che viene presentata e che poi riecheggia nella società. Non è facile da misurare, tanto meno anticipare come sarà tale ricezione. Ci sono canzoni che fanno storia per loro musica, per i loro testi o per i loro contesti. Inoltre, sempre, in qualche modo, le canzoni toccano le fibre più intime delle persone e, in questo senso, sono transgenerazionali perché in un certo modo si tratta di narrazioni trasversali e sentimenti più o meno condivisi. La musica determina senza dubbio uno spazio emotivo fondamentale per le persone. Trasmette un modo di sentire e percepire la vita, creando un’empatia fondamentale. In generale, la musica arriva prima e forse insieme con gli artisti, e poi i testi, che a volte hanno bisogno di più di un ascolto o di una rilettura per catturare tutte le sfumature. Così si attiva un processo circolare tra ciò che la canzone vuole suscitare e la situazione dell’ascoltatore. A volte si può avere la percezione, o semplice sensazione, che oggi si vada dietro il ritmo, la spettacolarità o la semplice emotività. E che, quindi, ci sarebbe una mancanza…

«Solamente atrae una teología bella, que tenga el aliento del Evangelio y no se contente con ser meramente funcional».
Fidalgo / 24 Gennaio 2020

  El 2 de diciembre de 2019, murió un gran teólogo-profeta del siglo XX, Johann Baptist Metz (1928-2019), con él aprendimos que no se podía hacer teología a espaldas de Auschwitz, porque aquel holocausto cargaba con la fuerza simbólica de ser ese dolor silente de todos los pobres y explotados del mundo, así nos enseñó a hacer teología en diálogo, crítica, profética, sapiencial, una teología que se hacía cargo de su responsabilidad ante Dios y de cara a la historia (des)humana. Nos enseñó a que no se podía hacer una teología impasible, cómplice y burguesa, pues debía ser siempre memoria subversiva, peligrosa, que se atreviese a sacudir las consciencias y abrir senderos de futuros posibles. En fin, nos impulsaba a superar la crisis secular, asumiéndola y llevándola a senderos inesperados de humanidad plena, en interrelación con todas las tradiciones religiosas y culturales. En este contexto de memoria agradecida y comprometida, nos cae esta frase de nuestro título pronunciada por el papa Francisco, en el Discurso con ocasión del 50° aniversario de la Comisión Teológica Internacional (29.11.2019), es una afirmación que interpela a todo quehacer teológico. «Teología bella», esplendor que atraiga y no que ciegue y obnubile, siempre con sabor y…